"Una persona era feliz, me explicaba ella, cuando se sentía bien, alegre, creadora, satisfecha amorosa, amada y libre. Una persona infeliz tenía la sensación de que existían barreras que aplastaban los deseos y talentos que poseía. Una mujer feliz era aquella que podía ejercer toda clase de derechos, desde el derecho a moverse hasta el derecho a crear, competir y retar y, al mismo tiempo, sentirse amada para hacerlo... ...La felicidad también tenía que ver con el derecho a la intimidad, el derecho a renunciar a la compañía de los demás y sumirse en la soledad contemplativa. A sentarse durante todo un día sin hacer nada ni tener que excusarse o sentirse culpable por ello. La felicidad es estar con los seres amados y aun sentir sentir que se existía como ser individual, que no se vivía solo para hacerlos felices. La felicidad era el equilibrio entre lo que se daba y lo que se recibía. ...Los tiempos van a mejorar para las mujeres hija mía - me decía ella- Tú y tu hermana recibiréis una buena educación, caminaréis libremente por las calles y descubriréis el mundo. Quiero que seáis independientes, independientes y felices. Quiero que brilléis como lunas. Quiero que vuestra vida sea un torrente de deleites serenos. Felicidad al ciento por ciento. Nada más y nada menos. Pero cuando yo le le pedía más detalles sobre cómo crear esa felicidad, mi madre se impacientaba. -Tienes que trabajar en ello- decía-. Los músculos para ser feliz se desarrollan del mismo modo que los que sirven para caminar o respirar."
" Mi madre tiene un don para contar historias: puede convertir con su imaginación la peor pesadilla en el mejor de los sueños" Laura McVeigh también tiene un don para contar historias y ha conseguido engancharme a esta novela desde el primer momento. “Napoleón tiende a hacer bromas sobre su pasado. - El sentido el humor ayuda- Me dice cuando me siento llorosa y agotada-, eso y la distancia. “Madar solía decir: -Aférrate a tus sueños-. Nos animaba a Ara y a mi concretamente, a imaginar cualquier futuro posible. Daba igual que fuéramos niñas...Nos pedía que soñáramos y nosotras volábamos con ella” De la mano de Samar y a través de la vida de su familia nos asoma a un Afganistán en el que la invasión soviética es sustituida por la llegada de los Talibanes. La protagonista de la historia, una joven adolescente de 15 años, consigue a `pesar de la dureza de la novela, que la historia nos resulte a la vez dulce, emotiva y tierna Aunque nos sumerge en la crueldad de la guerra, logr...


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