Flor Fané es el regalo de una amiga, últimamente me regalan libros maravillosos.
Me dijo que me lo había comprado para mí pero que me lo regalaría cuando ella lo hubiera leído, eso solo se lo puede permitir una "amiga-hermana", así que esperé pacientemente a que llegara.
Y llegó.
Me avisó de que iba a llorar. Lloré. Menos de lo que ella o yo hubiéramos pensado. Tal vez porque el modo en que está escrito, me emocionó tanto que sobrepasó la dureza del tema.
Flor Fané es una novela gráfica sobre maltrato infantil. Escrita en primera personas nos acerca a un tema duro y desgarrador. La historia de Olga, una niña que tiene pánico a la persona que debería protegerla, su padre.
Lo maravilloso de este libro es el modo en el que Sara Morante nos acerca a la vida de esta pequeña de un modo delicado y sensible pero que no le quita ni un ápice de dramatismo a la historia y sin recrearse en los momentos más brutales, mostrándonos los resquicios que encuentra Olga para sobrevivir en ese infierno.
Una madre maltratada y débil que soporta y tolera y una abuela que regala pequeños espacios de paz cuando aparece y unas amigas que le muestran otro mundo muy diferente al suyo, conforman el resto de personajes de esta historia.
Es descorazonadora la relación con su madre a la que por un lado quiere y por otro no entiende.
"Mi madre es para mí una ventana a la nada"
Me encantó especialmente el párrafo con la descripción de las manos de su madre. El final del párrafo es desolador:
"Una vez, estando en la cama, enferma, se las pedí y me las presó un buen rato. Las acaricié hasta que me dormí."
Pero es igualmente dolorosa la incomprensión sobre la inacción materna:
" No se permite una falta, se fustiga si se equivoca, si olvida algo. Se insulta a si misma. Soy imbécil dice. Me resulta más violento escuchar como se insulta a si misma. que escuchar cómo me insulta a mi."
Si el texto es pura poesía, una joya, no menos lo son las ilustraciones en las que el rojo y el negro son protagonistas. Sara Morante ilustra el dolor, el miedo, la desesperación y alguna que otra ventana a la esperanza de forma totalmente hermosa y desgarradora.
Sin duda es una lectura imprescindible.
Sara Morante colabora en prensa y publicidad. Ha expuesto en muestras colectivas y en solitario (Museo de Altamira, 2015; sala Ernest Lluch, Donostia, 2018; Biblioteca Santamaría de la UPV-EHU, 2018; Ur Mara Museoa, 2018, Retrospectiva en la Biblioteca Centra de Cantabria, 2018). (Billar de letras)


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