"Ella nunca había tenido un escritorio y para escribir nunca había podido sentarse en una mesa, porque siempre lo hacía a escondidas, con el cuaderno sobre el regazo y en cuanto oía acercarse a alguien lo ocultaba. Entonces lo primero que hizo abuela, incluso antes de quitarse el abrigo, fue sacar de la maleta su cuaderno y colocarlo, con mucha ceremonia, sobre el escritorio."
Milena Agus encierra en unas pocas páginas una historia grande, profunda de un lirismo intenso. En ella nos narra la historia de abuela y su amor secreto con el veterano.
Una historia dura y tierna a la vez, una historia que te emociona de forma profunda.
Abuela no necesita nombre porque abuela puede ser muchas mujeres. Mujeres sencillas, cercanas, presas de una sociedad que no les permitió ser . Esa mujer que ya de niña es demonizada por soltarse la melena, o más tarde por escribir poemas de amor. Abuela acabó "volviéndose loca".
Un matrimonio tardío parece la única opción para su vida y un hijo que llega cuando consigue curar su mal de piedras en el balneario. Ese balneario en el que conocerá a Veterano, pero sobre todo tendrá la oportunidad de ser ella misma a solas, fuera de su entorno.
Admiro tremendamente a las personas como Milena Agust que consiguen con un lenguaje sencillo esas emociones tan profundas.
Mal de piedras es pequeño y brillante y es de los pocos libros que yo he releído con verdadero placer .
Milena Agus es italiana. Nació en Génova. Ha combinado su profesión de profesora con su carrera literaria. Su primera novela fue "Mientras el tiburón está durmiendo".
Su éxito a nivel internacional llegó de mano de "Mal de Piedras" con el que además ha ganado varios premios.


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